«Módulo de Supervivencia» en la Edad de Acuario
Así, Nueva Acrópolis debe ser un "Módulo" o "Vehículo" de Supervivencia de todos los Valores. Una suerte de Arca que flote sobre las aguas y lleve los gérmenes de la Vieja Edad a la Nueva Edad; del Hombre viejo y glorioso al Hombre nuevo y victorioso. Es asimismo, como un puente; que debe ser firmemente construido, para que resista la tensión entre las dos orillas y a través del cual puedan pasar los Humanos que como tales se reconocen, recordando siempre la existencia de Dios y la propia existencia de su Alma Inmortal, más allá de las innúmeras reencarnaciones.
Acontecerán cataclismos y guerras y guerrillas que mermarán la población, así como las pestes y las plagas, como la de ratas ya aparecida en New York. Será el sistema de la Naturaleza para detener el crecimiento demográfico que amenaza con dejar a las Almas -siendo su número fijo- sin Cielo o Devachán entre encarnación y encarnación, con los problemas que trae la falta de Vida Celeste y de olvido de las penurias y goces animales de la vida material.
Ante tal panorama, NUEVA ACROPOLIS tiene la responsabilidad de mantener vivos los Sueños, las Tradiciones, los Elementos "Iniciáticos", que sirvan a los Señores que serán Reyes si se les sabe construir un Trono.
Por todo ello hablamos de la OINA como un "Módulo de Supervivencia", comparándola a esas naves que surcan el espacio frío y oscuro, llevando dentro una hábil y resuelta tripulación, a la que no le importa morir en aras de que el Proyecto sea realizado.
— Bastión nº 34-1: La OINA aspira a ser un módulo de supervivencia. Jorge Ángel Livraga
Muchos náufragos se aferran a las escalas siempre prontas de nuestra nave inundible y cada vez somos más. La tempestad no puede con nosotros. Llevamos en nuestras entrañas los gérmenes de un mundo nuevo; de esa sexta subraza que debemos conducir a un lugar seguro, más allá del torbellino y de la oscuridad. Es la quinta subraza que perece en los comienzos helados de esta Edad de Acuario, pero que no puede impedir el advenimiento del Hombre Nuevo.
— Bastión nº 12-1: Bogando en la tormenta. Jorge Ángel Livraga