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Manual del Dirigente Nueva Acrópolis

international1976,Idioma original: Español
Autor: Jorge Ángel Livraga RizziFundador del movimiento «Nuevo Acropolis».
Originalson materiales internos de la Nueva Acrópolis

Índice

  • Introducción I (parcialmente disponible)
  • Introducción II
  • «El Hacha de Oro»:
    • Capítulo I: ¿Qué es un dirigente?
    • Capítulo II: El dirigente nace y se hace.
    • Capítulo III: Los primeros años.
    • Capítulo IV: La vida del dirigente.
    • Capítulo V: La realización del dirigente.
    • Capítulo VI: Sobre los Hachados (parcialmente disponible)
  • «El Laberinto de Lapislázuli»
    • Capítulo I: Qué es «Nueva Acrópolis».
    • Capítulo II: La estructura de «Nueva Acrópolis».(disponible en su totalidad)
    • Capítulo III: El sistema piramidal. (parcialmente disponible)
    • Capítulo IV: Cómo nace una estructura nacional.
    • Capítulo V: Cómo se forma un Consejo Federal o Nacio… (el fragmento está recortado en el escaneo)
    • Capítulo VI: Las fuerzas vivas.
    • Capítulo VII: El cuerpo de profesores e instructores.
    • Capítulo VIII: De los institutos.
    • Capítulo IX: Subestructuras de aproximación al Ideal.
    • Capítulo X: Filiales.
    • Capítulo XI: De la propaganda.
    • Capítulo XII: De la papelería/documentación y de los símbolos. (parcialmente disponible)
    • Capítulo XIII: De la distribución física de un local de «Acrópolis». (parcialmente disponible)
    • Capítulo XIV: Los símbolos.
    • Capítulo XV: Cómo actuar en caso de expansión rápida.
    • Capítulo XVI: Cómo actuar en caso de paralización. (parcialmente disponible)
    • Capítulo XVII: Cómo actuar en caso de crisis interna. (parcialmente disponible)
    • Capítulo XVIII: Cómo actuar en caso de agresión externa.
    • Capítulo XIX: Cómo actuar en caso de decrecimiento o derrumbe natural de una estructura. (parcialmente disponible)

INTRODUCCIÓN I

Este Manual no está destinado a publicación externa, ni siquiera a circular entre miembros de «Nueva Acrópolis» que no tengan responsabilidades de dirección. Su difusión hacia fuera no solo sería peligrosa, sino también inútil, porque está redactado con un lenguaje y un ritmo que no puede comprender quien no haya pasado por una preparación moral, intelectual y psicológica previa en nuestras clases durante un tiempo prudente.

Inspirado en el antiquísimo mito del Laberinto —cuya última versión helenística es la única accesible al estudiante—, este texto quiere, sin embargo, ser breve y práctico para el “aquí y ahora”. Se evitó la tentación de extenderse en ejemplos y fundamentaciones filosóficas para conservar su carácter operativo. Nuestro Movimiento, recién nacido, ya debe enfrentarse a un mundo doctrinalmente indiferente y organizativamente hostil. Hemos asumido una tarea difícil en un siglo difícil.

El conjunto de reflexiones, normas y consejos de este Manual busca transmitir nuestra experiencia personal e histórica al joven Idealista que se lanza a “romper lanzas” en una batalla tan desigual. No pretende ser un “techo” sobre el tema, sino más bien una “base” sobre la cual las futuras acumulaciones y ampliaciones… (la frase se corta en el escaneo)

En un mundo donde la autoridad moral se desvanece, nuestro Bastión espiritual aparece como faro en la tormenta. Son tiempos duros, y estamos rodeados de personas difíciles. Pero justamente eso pondrá a prueba nuestra firmeza, y sobre el yunque de las dificultades forjaremos día a día el filo ardiente de la espada de la victoria.

Esta obra ha sido escrita para quienes desean sostener en sus manos esa espada luminosa, esa antorcha sagrada, con entrega total al Ideal. También puede ser útil para quienes aspiran a ello.

Recomiendo leerla con profundidad, y además estudiarla y asimilarla en cursos —si es posible, en lugares apartados— bajo una disciplina monástico-militar, guiados por un Hachado experimentado de nivel de Mando Central o superior. La duración del curso puede variar de una a tres semanas. Conviene establecer niveles: aunque la lectura del Manual sea la misma, deben darse explicaciones y ampliaciones distintas a quienes apenas aspiran a ser dirigentes y a quienes ya lo son. La finalización del curso debe producir resultados prácticos: promoción de nuevos dirigentes y nuevas expansiones en todos los planos.

La acción, como nos enseña Krishna en la «Bhagavad-Gita», es nuestro mundo. Todo dirigente debe ser activo. Correct… (el texto se corta en el escaneo)

(el documento salta directamente al Capítulo VI. Parece que faltan las páginas con los Capítulos I–V en este archivo)

«El Hacha de Oro»

Capítulo VI: Sobre los Hachados (parcialmente disponible)

…dependerá de su esfuerzo personal y de su capacidad real para llegar a serlo: si su Mando no es claro/luminoso, todavía no es un verdadero portador del Hacha de Oro. (el texto se corta en el escaneo)

Aunque en el plan ideal todos los Dirigentes que cumplen plenamente sus funciones deberían ser Hachados, la juventud de nuestro Movimiento hace que solo una parte de ellos lo sea.

El Hacha, como símbolo de la encarnación en el Mundo de nuestro Ideal, es concedida exclusivamente por el Mando Mundial, con consentimiento escrito de dos autoridades superiores (mencionadas por siglas en el texto). La concesión se tramita a partir de una petición escrita presentada por un Hachado de nivel de Mando Central, directamente o por medio del Mando Continental correspondiente, a menudo en una reunión internacional de mandos, salvo situaciones urgentes o de necesidad especial.

Solo el Mando Mundial, del mismo modo que concede el Hacha, puede retirarla de forma definitiva. Sin embargo, el Mando Central puede suspender a un Hachado dentro de su Estructura, apartándolo de funciones efectivas hasta la decisión final del Mando Mundial.

Pueden proponerse como candidatos a Hachados los Dirigentes con al menos cuatro años de antigüedad en el Movimiento que, a juicio del Mando Central que los presenta, reúnan méritos sostenidos suficientes. (la frase continúa en la página siguiente)

Los méritos exigidos deben ser de tipo escolar/formativo y organizativo, dentro de las Estructuras o Subestructuras, y en sentido ideológico acropolitano. Personas que no ocupan cargos de dirección en Acrópolis no pueden aspirar a este honor.

Cuando un Hachado, sin estar sancionado, pasa al estado de Retiro por voluntad propia o por decisión de sus mandos naturales, puede hacerlo en dos categorías:

  1. Retiro Activo: sigue colaborando regularmente con «Nueva Acrópolis», pero queda liberado de cargos de máxima responsabilidad.
  2. Retiro (simple): continúa perteneciendo a «Nueva Acrópolis», pero sin cargos, responsabilidades ni obligaciones, salvo las que los estatutos fijan para los miembros de cada país.

Al pasar a Retiro (activo o no), el Hachado entrega su Hacha para que quede custodiada por sus mandos naturales en el llamado “Huevo de Hierro”, velando por su conservación.

Si el Mando Mundial decide quitar el Hacha por indignidad del portador (es decir, por sanción), el Hacha es destruida por ese mismo Mando Mundial que la otorgó.

Si no ocurre eso y el Hachado simplemente pasa a Retiro, conserva de por vida los honores de Hachado.

También se prevé que, para Hachados que eligen el Retiro por edad o enfermedad, el Movimiento ofrezca en la vejez protección y sostenimiento en una de sus Casas, según preferencias y posibilidades materiales. Asimismo, el Movimiento asume el entierro y la disposición de los efectos personales, salvo que exista una voluntad legalmente establecida.

Los Hachados son Dirigentes que han prestado juramento. Una de sus notas características es que no deben poseer riqueza superior a lo estrictamente necesario para su vida personal en el medio en que actúan. Todo excedente procedente de trabajo, herencia, etc., debe ser donado al Movimiento.

El Hachado no hace voto de castidad ni de pobreza, pero debe procurar vivir de la manera más espiritual posible, manteniendo al menos moderación en todo lo que se refiere a su vida personal. Lo principal es colocar siempre el Ideal Acropolitano por encima de lo terrenal.

Todo esto, y muchos detalles más, suele ser conocido por los propios Hachados en la instrucción previa a recibir el Hacha-insignia; aquí solo se recuerda a quienes todavía no lo son.

La estructura de «Nueva Acrópolis»

(De arriba hacia abajo)

  • Comando Mundial
  • Guardián de los Sellos
  • Comandos Continentales
  • Comandos Centrales
  • Consejeros Nacionales o Federales
  • Comandos Unificados de Zona
  • Jefes de Filiales

Así, Nueva Acrópolis vivirá tanto cuanto sea espiritualista y mantenga en alto aunque sea un rescoldo de la Hoguera Mística de los Misterios.

Podrá tener millones de componentes, miles de casas, cientos de universidades e imprentas, pero si pierde el Corazón Oculto, perecerá ignominiosamente tragada por el lodo de sus propias inmundicias. Nuestra Fuerza no está en las cáscaras más o menos gruesas o brillantes, sino en el corazón de nuestras místicas Semillas.


«El Laberinto de Lapislázuli»

Capítulo II: La estructura de «Nueva Acrópolis». (disponible en su totalidad dentro del fragmento conservado)

Como las celdillas de una colmena serían inútiles y no podrían ni haber existido sin abejas, así la parte Organizativa es el continente de la Escolástica. En la justa medida en que celdilla y abeja convivan, surgirá la milagrosa miel de lo Ideológico, Principio y Fin de todas nuestras actitudes. Pues lo Ideológico es UNIDAD de Trayectoria y de Destino.

Para plasmar esto debemos conformar una Estructura. Una Estructura es una combinación armónica de líneas altamente tensionadas y conjugadas. La estructura de Nueva Acrópolis se sostiene en hombres y mujeres altamente tensionados: éstos son los Dirigentes; cuando se combinan, nacen los Mandos.

Cabe aclarar aun más la diferencia entre Dirigente y Mando. Una cosa es dirigir, o sea encauzar, dar una dirección a algo que tiene de por sí impulso y sentido, finalidad. Para esto bastan dotes de persuasión y simpatía personal unidas a cierta habilidad de convencimiento. Pero para dar nacimiento al Mando hace falta algo mucho más concreto e Ideológico. El Mando está revestido de una forma de magia que le hace ser seguido hasta los mismos umbrales de la muerte por aquellos a quienes ordena; el Mando es un "carisma" y un estado especial de conciencia que nace de lo hiperracional. Un Mando ordena y es automáticamente obedecido, pues existe una misteriosa coincidencia entre sus órdenes y la naturaleza de aquellos a los cuales dirige.

Obviamente, seres provistos de tales disposiciones --desgraciadamente raras-- pasan más o menos rápido del estado de Dirigentes al de Mandos, pues suelen rodearse con facilidad de otros seres afines, enlazando estructuras piramidales eficaces.

Una estructura conformada por seres vivos, debe ser un gran ser vivo, altamente evolucionado y capacitado para sobrevivir en todos los ambientes probables.

Debemos considerar, pues, que tendrá un período de gestación, otro de niñez, otro

de madurez en que podrá reproducirse, y finalmente una ancianidad rectora de los jóvenes e inexpertos. Así, según la edad física de una estructura, dependerán las condiciones óptimas de vida.

Puesta en marcha, debe aceptar las leyes de la vida, agradables o no. Por ejemplo, percibir la posibilidad de enfermedades, accidentes y agresiones externas; ninguna de estas circunstancias debe desconcertar a los Dirigentes.

Además, como todo ser vivo, debe comer, asimilar y excretar lo no asimilable, alejándose en lo posible de esas heces, o sepultándolas.

Esta Estructura se alimenta de hombres, y a los aptos los transfunde en su gran cuerpo, en su gran Alma, para tornarlos, en alguna medida, en superhombres. Los ineptos deben ser dejados atrás. Tal es la dolorosa Ley. Ellos serán recogidos por alguna estructura-hiena que se alimente de carroña y, en su medida, también se realizarán. Pero cuidemos de no envenenar, guiados por falsos mentalismos, al Águila de Oro, si no ésta inexorablemente morirá, y los ineptos que se pretendió salvar seguirán igual su destino natural y que para ellos no tiene nada de malo ni desagradable, con el agravante de que los Idealistas quedarán solos y desamparados, y tendrán que buscar otra vez el casi inaccesible nido de un Ave Bennu.

Pero cuídese el novel Dirigente de ser excesivamente exigente en los primeros tiempos del aspirante; entienda claramente que los Probacionistas que llegan a Nueva Acrópolis no son aun Acropolitanos; no se les impongan rigideces ni se haga exclusión de ellos juzgando lo que fueron, pues todos, hasta llegar a ser Acropolitanos, fuimos otra cosa, a veces aparentemente opuesta al ideal de nuestras Aguilas. Un Probacionista, por bueno que sea, es como un diamante en bruto y precisa ser tallado pacientemente, luego de haber sido estudiado con cuidado.

La Estructura debe ser elástica en su superficie, dinámica y cambiante, pero sus huesos escondidos permanecerán inalterables, duros, apretados. Cuando la Estructura muera, el viento del Tiempo se llevará lo superficial, nacido de nuestro roce con el mundo, pero quedarán los metálicos huesos para que, en el próximo ciclo favorable, algún Caminante los recoloque en aquella mágica manera que hace renacer el Ave Bennú, el Fénix.

Capítulo III: El sistema piramidal. (parcialmente disponible)

No es un sistema más de gobierno; es El Sistema. Desde las Galaxias a los Atomos, todos los objetos y seres naturales están regidos piramidalmente. Esto no es sólo cierto en lo material y mecánico; hasta donde sabemos, lo psicológico, mental y espiritual. (la frase se corta en el escaneo)

Fragmento posterior (capítulo no visible en la página conservada) (parcialmente disponible)

mujer pase el resto de su vida sin un brazo que sin un lavabo. Conocer la necesidad de descargar agresividades en todo hombre joven, y darle inofensivos blancos en donde disparar sus dardos antes de que elija por sí mismo el destinatario; y tantos otros.

Con la finalidad de encauzar las naturalezas y aprovechar al máximo las inquietudes juveniles, se han planteado las Fuerzas Vivas. Han nacido de la necesidad de dar a los hombres y a las mujeres un cauce que los libere de ser hombres-objeto y mujeres-objeto, para convertirlos en Caballeros y Damas Acropolitanos, imbuidos de una Mística simple y natural y de una posibilidad de trabajo específico posible de ser aplicado en este mundo, con resultados inmediatos que alienten a los jóvenes Aspirantes al Sendero. Es necesario evitar que en el joven Acropolitano se cristalicen remordimientos, en la sensación de haber "abandonado el mundo", de haber desertado de de su protagonismo para con su generación.

Hay que hablar a cada cual en su idioma, y decir lo necesario a través del tema y vocabulario preferido por el oyente. Las preferencias y antipatías del Dirigente deben ser anuladas, o por lo menos encubiertas; un hombre dirige mejor cuanto menos le conozcan.

Esto merece ser explicado. Es obvio que la "Soledad del Mando" es imprescindible, ...

Fragmento posterior (capítulo no visible en la página conservada) (parcialmente disponible)

sentido, no es excepción; lo que desde "adentro" parece grande y fastuoso, no siempre merece esos calificativos en un mundo donde una simple empresa de plomeros o un sindicato, posee varias oficinas bien montadas, con una docena de empleadas detrás de sus máquinas de escribir modernas y sus escritorios nuevos y limpios.

La mostración de símbolos, saludos y costumbres internas debe asimismo ser objetivamente racionalizada. Para nuestra desgracia, muchos de nuestros milenarios símbolos han sido utilizados últimamente por países e ideologías que han fracasado en el mundo, con las cuales no tenemos los más mínimos contactos y cuyas plataformas son en gran parte antitéticas con nuestros Principios. Pero todo ello no se ve a simple vista, y ciertas identidades nos pueden ser perjudiciales y viciar nuestra imágen filosófica ante el mundo externo.

Aclaramos que no pensamos claudicar ante la ignorancia del público, sino que recomendamos evitar inútiles enfrentamientos.

Nuestros mismos festejos místicos, como ser el de la Primavera, el 8 de Mayo y el 15 de Julio, desde afuera se ven frecuentemente ridículos; así, conviene internalizarlos y no darles excesiva publicidad.

Capítulo XIII: De la distribución física de un local de «Acrópolis». (parcialmente disponible)

Evidentemente no podemos normatizar esto, pues los locales de nuestras Estructuras varían según el grado de antiguedad y de desarrollo alcanzado por cada núcleo. Mas, en líneas generales, diremos que aún en los establecimientos más humildes deben observarse estas Reglas:

a) Tener en su frente alguna placa o cartel que identifique al Movimiento, según las costumbres o necesidades circunstanciales. Allí deben figurar, además del nombre de la Organización, su índole filosófica y los días y horas de atención al público, que serán por otra parte "religiosamente" respetados.

b) Una entrada decorosa, que no dé una falsa imágen de nuestro Movimiento.

c) Una sala, o por lo menos un escritorio de Recepción, preferentemente moderno o, si es antiguo, en buenas condiciones y muy limpio y ordenado. El ámbito no debe mostrar, por lo menos en horas de recepción, grandes símbolos o cuadros extraños que hagan pensar al visitante que entra en algo "raro". Los folletos, reglamentos, programas básicos y solicitudes deben estar a la mano, dando la sensación de que su uso es frecuente.


Capítulo XVI: Cómo actuar en caso de paralización. (parcialmente disponible)

En los primeros años de una Estructura de Nueva Acrópolis puede acontecer este fenómeno, y aún en etapas superiores de desarrollo, su aparición no debe descartarse.

Sucede así que una retardación del movimiento expansivo lleva a un estado de equilibrio, en el que el número de componentes se mantiene largo tiempo el mismo, y donde nada ocurre de importancia, ni en lo negativo ni en lo positivo.

Un pensamiento que consuela, pero que no ayuda, es el de conformarse con tal situación y aún festejar el hecho de que no esté en retroceso. La conciencia de este problema por los Dirigentes responsables no siempre se canaliza debidamente, dando la culpa de todo a la indiferencia del medio, a la falta de ayuda internacional o a sentimientos derrotistas sobre la propia incapacidad. Mas entendiendo que el impulso no puede venir desde afuera, y que es inmoral proponer que se cambie de capitán a un barco que aún no llegó a ningún puerto, el Mando afectado debe, en líneas generales, tomar las medidas siguientes:

a) Una revisión de los Directivos a nivel de Consejeros, depurando este órgano de aquellos más inertes y conformistas, aunque sean de gran confianza, "refrescando" el Consejo con uno o más elementos jóvenes y ambiciosos.

b) Aceptar que es inevitable encarar y solucionar problemas, y que la tranquilidad psicológica y la digamos "normalidad" de vida, hacen pocas migas en un Dirigente.

c) Revisar personalmente todo el mecanismo estructural con el fin de prepararlo para una próxima expansión, haciendo de cuenta que ésta ya se avecina.

d) Hacer cambios en la disposición del moblaje, adquirir elementos nuevos, pintar nuevos símbolos, tal cual como si se esperase una importante visita. En caso de ser posible, incluso cambiar el local.

e) Hacer propaganda externa, sea como sea. En casos de gran debilidad económica, el propio C.C. debe hacerla personalmente, pintando carteles callejeros, hablando por los medios de difusión, televisivos y radiales, llamando a conferencias de prensa, o mezclándose entre los asistentes de alguna conferencia o asociación externa y hablándoles de Nueva Acrópolis, munido de folletos y, aunque más no sea, de tarjetas personales.

f) Canalizando la propaganda interna hacia un "salto hacia adelante", y si fuese imprescindible, señalando a alguna ideología exterior, como es el materialismo dialéctico, ...

...fructíferas, a fin de que tales experiencias enriquezcan la experiencia de los Mandos Internacionales.


Capítulo XVII: Cómo actuar en caso de crisis interna. (parcialmente disponible)

Una crisis interna es una "explosión" que puede ocurrir en cualquier nivel y área de la Estructura. Se gesta en la sobrepresión a que están sometidos los Dirigentes, en el resentimiento personal de alguien que se siente desplazado, o en alguna medida desafortunada de los Mandos que no pudo ser compensada a tiempo.

La primera medida, como en caso de incendio físico, es tratar de aislar el foco, tabicándolo y aislándolo de las demás partes de la Estructura, pues la preocupación primera, no ha de ser extinguirlo, sino impedir su expansión en sectores o personas aún no afectadas.

Hecho lo anterior, recomendamos:

  1. Iniciar sin pérdida de tiempo conversaciones personales con el o los afectados, tratando de que, más allá de todo Reglamento, entiendan cuán necesarios son y lo poco que la vida les ofrecerá de bueno en adelante si abandonan a Nueva Acrópolis.

Capítulo XIX: Cómo actuar en caso de decrecimiento o derrumbe natural de una estructura. (parcialmente disponible)

...empinado Sendero que lleva de la Tierra al Cielo. No olvidéis la Tierra; no olvidéis el Cielo. Imprimid a todas vuestras Enseñanzas la UNIDAD IDEOLOGICA que permita impulsar a las nuevas generaciones hacia un Destino de Concordia.

Soñad mucho y trabajad mucho. Sed audaces.

Morir no importa; todos hemos de morir. Lo importante es la Vida para la cual, lo que llamamos vida y lo que llamamos muerte, son meros reflejos ilusorios sobre el espejo pulido de la Realidad.

Sed Heroicos, sed Generosos, sed Acropolitanos. Y que el Dios del Destino bendiga vuestras obras y perpetúe en nuestros discípulos el Impulso Ancestral del Espíritu que ha de forjar el Hombre Nuevo, la Mujer Nueva y el Mundo Nuevo.

Escrito por JAL
Septiembre de 1976
Granada - España