No tener hijos
Así, el que no tiene medios para sobrevivir solo, no se cargue con compañías que no le ayuden económicamente; y si cuenta con un ingreso mensual que a duras penas alcanza para dos, no se ponga a echar hijos al mundo.
Y a no engañarse con que los niños cuestan sólo cuando son niños, porque cuando son adolescentes y cuando son jóvenes cuestan más, en dinero y en preocupaciones... Y cuando son adultos, hacen sus vidas por su cuenta y sólo esperan heredar.
No es forzoso que los hijos de acropolitanos nazcan filósofos... eso puede parecerlo mientras son niños y no les ha «bajado» su particular ego y su particular karma. A un par de excelentes acropolitanos les pueden nacer hijos que luego se dediquen a las drogas, a la violencia, a cazar fortunas con sus sexos, o a... combatir a los acropolitanos.
De tal suerte, el Hachado no ha de sacrificar su vida para engendrar posibles enemigos. Mas bien dedíquese a educar a los muchos jóvenes que lo necesitan, pues debe mantenerse dueño de una capacidad económica suficiente como para aportar y dar el ejemplo a los demás.
— Almena nº 69. Jorge Ángel Livraga
Respecto a los hijos pienso que es criminal poner más Almas en la carne, cuando por exceso de población, los niños nacen «rebotados», casi sin tiempo devachánico... Más que engendrar debemos educar, que es lo que hace falta ahora... Pero tropezar de la carne, incertidumbres del Alma y hasta excusas económicas hacen que algunos Hachados, sabiendo, actúen como si no supiesen. Afortunadamente son muy pocos, pero no puedo dar discernimiento al que no lo tiene ni experiencia al que le falta. Debéis entender que muchas cosas no se arreglan con Decretos y que crear el Núcleo de la Sexta Subraza es cosa dura, y para algunos, insuperable. Ya sé que el Maestro Morya ha dicho que «No hay imposibles sino imposibilitados»... pero en su frase se encierra la aceptación de que hay imposibilitados.
— Mando nº 2. Jorge Ángel Livraga
Siendo tan grande la población del mundo y pavorosas sus proyecciones de mayor crecimiento, precisamente en las zonas menos aptas para la supervivencia; y sabiendo que el número de Almas (que es fijo desde la cuarta Subraza de la cuarta Raza) se acerca peligrosamente al número de cuerpos, los seres humanos se están quedando sin el necesario «Devachán» y sus vidas son, en miles de millones de casos, espantosas precipitaciones kármicas por estupidez.
No es éste el momento histórico de engendrar hijos, sino de educar al mayor número posible y de proteger a la niñez desvalida de recursos, no sólo físicos, sino espirituales.
— Mando nº 3: Sobre el aborto. Jorge Ángel Livraga