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ru1981,Idioma original: RusoLeer en idioma original
Autor: Jorge Ángel Livraga RizziFundador del movimiento «Nuevo Acropolis».
Traducción automáticason materiales internos de la Nueva Acrópolis

Fuente: no-acropol.info

Sobre la escolástica

Jorge Ángel Livraga

Artículo del boletín «Bastión», septiembre de 1981, traducción del español realizada en «Nueva Acrópolis»

No es la primera vez que explico que para nosotros la Escolástica y la Organización son las dos partes más importantes de la Ideología, que, al final, deben desembocar en la Práctica acropolista. Pero para llevar a la vida esta nueva Práctica, necesitamos también una nueva Ideología, que es impensable sin elevar nuestro nivel escolástico.

¿Cómo lograrlo?

Intentaré darles algunos consejos útiles que ayudarán a encauzar los esfuerzos, tanto de los que aprenden... aprendiendo, como de los que aprenden... enseñando a otros. Todos aprendemos unos de otros en esta vida, y junto con la Naturaleza y Dios.

Que los muchos años que he dedicado a la Enseñanza sirvan de garantía de la eficacia de mis consejos.

Para los profesores:

  1. Aunque año tras año usted lea el mismo tema, aborde la tarea cada vez con la misma energía y entusiasmo que la primera vez.

  2. No se permita, ni siquiera de manera subconsciente, descargar sobre los hombros de sus alumnos la amargura de las derrotas acumulada durante años de nuestra lucha contra la imperfección del mundo. Muchas personas están por primera vez en una audiencia acropolista, al menos en su conferencia, y vienen llenas de esperanzas. No oscurezca el brillo de esas esperanzas con las sombras del pasado. "Que los muertos se ocupen de los muertos". Y si usted sufre, si sus ilusiones le han llevado a un callejón sin salida o le agobian las dudas... que lo sepan solo su almohada, su jefe o su Maestro... PERO NUNCA SUS ALUMNOS.

  3. Incluso quien domina perfectamente el material de la conferencia debe perfeccionarse constantemente, buscando cada vez más hechos nuevos para poder revelar todas las sutilezas del tema a sus oyentes interesados. Los puntos clave de la conferencia deben estar perfectamente asimilados e incluso memorizados. Pero, al mismo tiempo, cada instructor debe aportar su propio esfuerzo en la preparación para adaptar el material de la conferencia a la mejor recepción de los estudiantes de la Escuela.

  4. Nunca olvide que el Aprendizaje es un acto sagrado, y el aula es un espacio sacro. Durante la enseñanza, todos los asuntos personales que influyan en la actitud hacia sus alumnos deben ser tachados, y mejor aún, arrancados de raíz. Si usted ve en sus alumnos a pobres y ricos, blancos y negros, hombres y mujeres, entonces no puede ser Instructor, y sería mejor que se dedicara a otra cosa, eligiendo entre la rica paleta de posibilidades que ofrece la Nueva Acrópolis.

  5. El maestro o instructor de la Nueva Acrópolis, en cualquier auditorio y en cualquier situación, debe mantener la iniciativa en sus manos. Esta regla no significa que deba ignorar a sus alumnos, sino que indica la necesidad de defender la disciplina escolástica, como corresponde al acropolista, con la energía debida y sin dejar de inspirar a los oyentes. El verdadero Maestro siempre es semejante a una fuente vivificadora o a un manantial.

  6. El maestro debe ser claro y comprensible en sus explicaciones. No basta con conocer la verdad; hay que saber explicarla, llevarla a la conciencia y, si es necesario, probarla. Recuerde que los jóvenes que llegan a la Escuela a menudo están desencantados de la vida y buscan nuevos caminos para realizar sus ideales. No debemos distorsionar la Enseñanza solo por temor a herir los sentimientos de los más susceptibles, porque nuestros alumnos vienen a nosotros en busca de verdades aplastantes e irresistibles, y no de una retórica difusa que no explica nada a nadie.

  7. No exponga nuestras Enseñanzas como si se estuviera disculpando constantemente, con una voz extremadamente baja y tonos suplicantes, acompañando su relato con gestos tímidos. El instructor acropolista debe mantenerse siempre a la altura de su posición y sentirse un canal de la Historia. Vinimos a cambiar el mundo, no a ser otra escuela que discute sobre esoterismo. El esoterismo y otras cosas parecidas son solo una parte de la lucha acropolista, destinada a inspirar a los alumnos. En el mundo moderno, saturado de politicismos, sectarismo, fantasías absurdas, miedos irracionales y odio deliberadamente inculcado, la juventud sufre un "lavado de cerebro". Y si a esa ideología no le oponemos algo suficientemente eficaz y puro, en lo que se pueda confiar sin miedo a resbalar, nuestra labor educativa será infructuosa y no justificará las esperanzas ni los esfuerzos invertidos.

Para los alumnos:

  1. No se dedique a la crítica destructiva ni propague sus propias opiniones a toda costa; de lo contrario será expulsado por las mismas puertas por las que entró. Para conservar y perpetuar nuestra "Hermandad Filosófica" necesitamos jóvenes que no quieran perder el tiempo en las tonterías de un mundo en decadencia. Somos jóvenes y fuertes —y nada nos hará distintos. Acéptenos como somos o elija otros caminos y camine con Dios. Que Él no lo deje sin apoyo, y por su misericordia volverá a Nosotros en alguna de las próximas vidas.

  2. Los materiales escolásticos que se le presentan en las conferencias están deliberadamente simplificados y constituyen la quintaesencia de miles de páginas de libros escritos sobre cada tema. Este trabajo se ha realizado con amor y esperanza para su bien —así que sea digno de ese esfuerzo. Escuche atentamente a su instructor, estudie con empeño los materiales cuidadosamente seleccionados que pone a su disposición. Primero debe comprenderlos... luego conocerá lo demás. En el proceso de aprendizaje no se puede saltar peldaños; es necesario pasar lenta y gradualmente de uno a otro. Así enseñan los Maestros de la Sabiduría; así enseñamos nosotros a nuestros alumnos. Así deben enseñar todos los instructores acropolistas.

  3. La disciplina que se le exige es la base del crecimiento espiritual. No es un fin, sino un medio para su desarrollo.

  4. Puede hacer cualquier pregunta a su instructor, pero procure que sean realmente "preguntas" y no una larga y confusa exposición de su propio punto de vista, todavía sin madurar. Disponga su tiempo de modo que sea un ejemplo para los jóvenes acropolistas que vienen detrás. A veces aún no conocen su nombre, pero, como niños, lo miran con fe y esperanza.

  5. Siéntase amigo y aliado del instructor. Él aporta muchas cosas buenas a su vida y, asimismo, lo necesita. Usted es la encarnación de sus esperanzas.

  6. No juegue con Nosotros, porque al hacerlo juega con su Destino y desperdicia el Amor que aquí le regalan. Si de joven no aprende a tomar en serio lo Sagrado, al crecer se encontrará en la pobreza espiritual. No es una amenaza, sino una advertencia sobre la acción de la Ley de la Naturaleza, tan inexorable como la gravedad o el teorema de Pitágoras.

  7. Ha venido a buscar la Verdad... En ese caso, búsquela con todas sus fuerzas. Búsquela con perseverancia e incansabilidad. No se apresure a criticar a quienes caminan a su lado. Mejor únase a ellos y que vuestro grito de victoria ahuyente los fantasmas de la ignorancia en los rincones. Creemos en usted, y los acropolistas del mundo comparten sus pensamientos. Recuerde, no está solo, y si quiere vencer —apriete los dientes y avance. Sumérjase por completo en los Misterios; en ellos está la Verdad.

Espero que estas líneas ayuden tanto a alumnos como a profesores a conocer mejor su lugar en la Nueva Acrópolis, así como en la Historia que estamos creando, colmándola con nuestros sueños más preciados y con materiales escolásticos.

Dedico este artículo a todos aquellos que ahora están lejos de mí y a quienes rara vez veo. Creo profundamente en ustedes y en su capacidad para alcanzar los Ideales de la Acrópolis.