Conferencia de Elena Sikirich para miembros de las Fuerzas Vivas sobre los orígenes y tareas esotéricas de la Nueva Acrópolis
Experiencia de verano de "Fuerzas Vivas" (clases de salida en la naturaleza), 1999 Fragmentos de transcripción de una grabación de audio
[...] ¿De dónde viene la escuela de discipulado? ¿Cuál es, en general, nuestra tarea? ¿Cuál es la tarea de las Fuerzas Vivas en la escuela, dentro de las Fuerzas Vivas, en el mundo exterior? ¿Cuál es ese gran sueño que nosotros, ustedes y yo, debemos realizar o empezar a realizar antes del año 2000? ¿Cuáles son nuestras responsabilidades?
[…] HAL dice con claridad que la tarea de la Acrópolis, en realidad, es un intento repetido de dar un impulso para la sexta subraza de la quinta raza. Nuestra tarea a través de todo lo que hacemos: dar un impulso para la sexta subraza de la quinta raza. Ese impulso ya se dio muchas veces con éxito variable empezando aún en Egipto, Grecia, un poco durante la Edad Media, luego de nuevo en el Renacimiento, y los últimos que tuvieron tal tarea fueron la Sociedad Teosófica.
[…] Lo primero que necesitamos entender: que la Nueva Acrópolis no es simplemente una escuela. Que la Nueva Acrópolis fue fundada como otro impulso. Otro de los millones, cientos de miles de impulsos que han continuado desde que se fundó la gran logia blanca y cuando al mundo de los hombres descendieron altas entidades, señores y prometeos. [...] La Nueva Acrópolis es otro impulso en el siglo XX del gran pacto, que fue concluido dos veces, en realidad: una vez – hace 18 millones de años, y la segunda vez confirmado hace un millón de años, cuando ya se estaba fundando la quinta raza. Y que cada acropolista, en realidad, cada discípulo [...] lleva en sí el recuerdo de ese gran pacto que los maestros hicieron en nuestro nombre. Y por eso la Nueva Acrópolis es como otro intento de la jerarquía, de la gran logia blanca, para dar un impulso: en tiempos muy difíciles revivir los misterios en la tierra y no permitir (cito a HAL) que los hermanos de las tinieblas, una vez más, tomen la supremacía.
[...] Y el hecho de que nosotros, ustedes y yo, pequeños, ahora tengamos derecho a hablar de estas grandes cosas, no es para hablar sino para, en cierto sentido, comprender que la tarea es pesada e incluso prácticamente imposible. Pero no estamos solos; detrás de nosotros está una jerarquía real de grandes señores que diez mil veces realizaron los mismos intentos, quizá y seguramente, en algunos momentos, junto con nosotros. Y en este sentido se puede decir que, si hoy llevamos tal nombre, no significa que por primera vez trabajamos en esta tarea. [...] Se puede decir que la Nueva Acrópolis, a lo largo de muchos milenios, en realidad, se reencarnó con las mismas almas elevadas, grandes señores, el mismo HAL, que fue llamado de otra manera, Delia, y que esto es una de nuestras reencarnaciones.
[…] Los momentos más claros y brillantes cuando nuestra familia dejó sus huellas [...] —eso fue Egipto. Fueron distintas épocas. Pero la época que en realidad está más cerca desde el punto de vista de los recuerdos es la época de Tebas. Ustedes y yo somos tebenses [...] Todas nuestras enseñanzas, todos nuestros conocimientos, todos nuestros recuerdos, toda nuestra protección y patrocinio de las grandes entidades, HAL y a través de HAL, los trajimos a este mundo, en esta época, desde Tebas, desde Egipto. Especialmente desde ese período de transición, bastante sombrío, cuando por última vez la escuela tebana venció el estado de decadencia y caída en el Nuevo Reino, venció ese estado de oscuridad en el Nuevo Reino, que la atacó durante la época de Ajenatón y Tutankamón. Cuando se logró, una vez más, salvar los grandes misterios y la sabiduría oculta de la destrucción directa por parte de los materialistas.
En realidad se logró posponer ese momento hasta los siglos XIX y XX, cuando, por desgracia, nuestra familia ya no pudo resistirlo. Uno de los resultados de esto fue, entre otros, la revolución en Rusia. Lo que manifestó sus frutos en los siglos XIX y XX como un fuerte empuje del materialismo, positivismo, etc., pudo haber ocurrido mucho antes, si no fuera por nuestra familia, la familia del cuarto rayo, si no fuera por Tebas. Y si no hubiera sido por los grandes esfuerzos cuando todo comenzó a deslizarse hacia abajo.
Y se dice que fue entonces cuando los maestros y la jerarquía crearon un plan para intentar dar el impulso a la sexta subraza de la quinta raza. Y en distintas épocas y en distintas generaciones, a través de diferentes familias espirituales o manadas, pero cuya base fue la familia llamada del cuarto rayo, o la familia tebana, a la que pertenecemos nosotros.
[...] Parte de ese plan, en el que nuestra familia participó directamente (y los recuerdos de esto se guardan en el corazón de cada verdadero acropolista), fue trasladar los misterios de Egipto a Europa, de África a Europa, ya que Europa debía convertirse en la cuna de la próxima subraza de la quinta raza. Así nació el famoso Anax, al que pertenecemos. Los que tienen la camiseta con nuestro logotipo NA saben muy bien que en estas letras está contenida la palabra Anax. Los mismos. La historia se repite incluso desde la Atlántida. Nuestra familia es escogida como portadora de la misión. Se eligen grandes señores que protegerán estos impulsos; junto a los grandes señores se eligen grandes iniciados; se eligen discípulos aceptados; y se eligen pequeñas hormigas, a las que pertenecemos en parte nosotros también, para revivir en Grecia los antiguos misterios. Y así nacen los famosos reyes, sacerdotes, iniciados [...] y su símbolo era un carro con tigres.
[...] Por un lado, nuestra familia transitó por los presocráticos; todos los filósofos cuyo nombre contiene la raíz "Anax"; Pitágoras, Platón; los estoicos (y aquí prosigo hasta Roma) —todos nosotros, los nuestros pasaron por allí. ¿No os sorprende por qué nos es cercana su enseñanza? ¿Por qué, cuando leemos a los estoicos, es como escuchar a HAL? ¿Cuando leemos a Marco Aurelio, es como si escucháramos a HAL? O cuando leemos a Sócrates, Platón, las antiguas escrituras egipcias? Todo eso vive en nosotros, no lo leemos sino que lo recordamos.
El foco de la civilización, el foco del llamado pequeño estado ideal, que, desafortunadamente, no logró sostenerse, fue Atenas, la edad de oro de Pericles. De allí tenemos nuestro nombre en esta época, de allí nos dieron Nueva Acrópolis. Donde se logró combinar la nobleza, la justicia de la forma de civilizaciones puras para la gente con la formación de núcleos discípulos. Porque la tarea era: hacer a través de las épocas una cadena para transmitir la antorcha. Y todos los momentos de las órdenes de caballería, vuelvo a recordarlo, todas las sagas sobre el rey Arturo, sobre los caballeros de la Mesa Redonda —todo ello no son más que ecos, recuerdos en la Edad Media de Anax. El concepto de isla, es decir, lugares puros en la tierra, chakras de la tierra, donde en ese tiempo vivía la gran logia blanca o sus ramas, provienen de allí. El primero que en Europa recibe la tarea de hacer una copia de la isla de enseñanza en ciertos rincones del planeta, de donde nacen conceptos tales como escuela esotérica, fue Anax.
[...] Una de las fortalezas de Anax, su último fuerte importante, fue Alejandría, la escuela neoplatónica. Y como dijo HAL, cuando nos encontrábamos con él tiempo atrás, no es por vanagloria, pero en nuestra familia hubo y hay reyes, sacerdotes, filósofos, maestros y discípulos, damas, caballeros y mártires. Y, lamentablemente, la historia del Serapeum —es nuestra historia. No es nuestra derrota, sino el momento en que no se pudo resistir el embate, cuando una de nuestras casas de vida, centros íntimos, fue destruida hasta los cimientos. Aún existen templos subterráneos del Serapeum en Alejandría, que quedaron, solo que nadie conoce sus entradas, y nadie sabe que siguen allí. Nuestros templos aún existen. [...] La historia de Hipatia en Alejandría. Ella es nuestro mártir, nuestra persona. También épocas que se recuerdan con dolor. Tuvimos victorias, derrotas y martirio, que no es derrota sino martirio en el altar, sacrificio. Mucho, mucho ha habido en la historia de nuestra familia.
Marco Aurelio es uno de los nuestros. El último emperador romano —Juliano— sueña que el águila se va hacia el Este, regresa y abandona Europa llevándose sus signos sagrados. El águila dorada, es decir, el hombre con vestiduras sagradas, es decir, el sacerdote, el rey en nuestro símbolo —es el símbolo de los reyes de Anax, o del rey de reyes de Anax. Hay un gran maestro, también llamado así, que desde entonces y hasta ahora es el principal y básico patrón de la Nueva Acrópolis. Y gracias a la inspiración e impulso de dicho maestro HAL recibió todos nuestros símbolos. Sus misterios están incrustados en nuestra bandera. Es Anax. Sus misterios están en el águila. Tenemos muchos misterios ocultos que nosotros mismos desconocemos y sobre los cuales, naturalmente, no se habla, salvo en momentos muy sutiles e importantes, para recordar, extraer lecciones de experiencias previas y hallar la fuerza. Porque nos aguardan batallas no menos difíciles que las ya atravesadas.
[...] Anax casi dejó de manifestarse en la Edad Media. En la Edad Media descansamos. Pero hubo un momento en que nuestra manada salió un poco. ¿No se imaginan? El Renacimiento, Giordano Bruno —somos nosotros. Giordano Bruno, además de lo conocido en su historia, creó núcleos, núcleos de discipulado, en sus viajes por Europa, muy parecidos a nosotros. Fue un intento no sólo de poner punto final a la Edad Media, sino de dar impulso a que sus frutos se manifestaran sólo en los siglos XIX y XX. Girar la conciencia. Otro intento de preparar el suelo para el nacimiento de la sexta subraza de la quinta raza. No solo reabilitamos a Giordano Bruno. Es otro mártir nuestro. Pero es un hombre que realmente hizo, en el cambio de los siglos XVI y XVII (vivió, imagínense, en periodos de siglos como los nuestros), creó literalmente la Acrópolis sin llamarla Acrópolis. Y ocultándose de la Inquisición. El nombre secreto de esa escuela se desconoce. Pero de ello HAL escribe en su libro "El Alquimista". Sobre los núcleos que se ocultaban de la Inquisición tanto que pocos sabían de ellos, pero hicieron la mayor obra para que incluso los historiadores de hoy puedan hablar del Renacimiento. [...] En la Nueva Acrópolis corren rumores; hay la suposición de que Giordano Bruno fue una de las encarnaciones del maestro Sri Rama, maestro de HAL.
[...] Pasen libros, miren fotografías, lean las memorias de los filósofos. Y si reconocen frases conocidas, entonces somos nosotros.
[...] Llegamos a los siglos XVII, XVIII y XIX. La masonería en sus diversas agrupaciones (eso no somos nosotros), así como la enseñanza tradicional de los rosacruces (pero no la orden AMORC, fundada a principios del siglo XX) fue un intento de la jerarquía de recuperar ciertos elementos iniciáticos existentes en las cortes de los siglos XVIII y XIX. Los masones no somos nosotros, y los rosacruces no somos nosotros, pero también fue un impulso de la jerarquía.
[...] HAL escribe además sobre los masones y los rosacruces (pero, con precaución, no la orden AMORC: existe la Orden rosacruz AMORC, que otorga iniciaciones por correo en el siglo XX y ahora por internet también; esos no son los rosacruces que fueron un intento de la jerarquía):
«Pero esos intentos se distorsionaron de inmediato y degeneraron en formas muy politizadas, actuando bajo gran influencia del positivismo ilustrado y del marxismo. (Fueron ellos quienes luego dieron el positivismo y el marxismo. – E.S.) Estas últimas corrientes nacieron como resultado de una visión demasiado intelectual y excesivamente teórica del mundo, y por su naturaleza eran totalmente opuestas a la verdadera doctrina esotérica tradicional. Tanto Occidente como Oriente estaban desbordados por corrientes de este tipo, que estudiaban fenómenos más superficiales en todas las cosas que su auténtica esencia y estructuras internas. Y en tal momento (siglo XIX, ya los nuestros empezaron. Es una subfamilia, no somos nosotros, pero los nuestros fueron. Escuchen cómo escribe HAL. – E.S.) aparece HPB, rodeada de un séquito de antiguas almas que respondieron al nuevo llamado de la jerarquía. Y así se fundó la Sociedad Teosófica.
A pesar del éxito inicial, este movimiento después también se mezcló de forma peligrosa con elementos de anarquía caótica, provenientes del país oscuro del proceso de restauración. Cansada de luchar constantemente contra difamadores y chismosos y de recibir duros golpes de su propio entorno, HPB en sus libros, especialmente en su obra destacada, la síntesis de todas las enseñanzas, "La Doctrina Secreta", decide dirigirse no sólo a su época y a sus contemporáneos, sino especialmente a las mentes que vivirían en el siglo XX, que ella físicamente jamás vería. (HPB y los teósofos, nuestros hermanos, nuestra familia, en realidad prepararon el trabajo para nosotros. – E.S.)
Tras sus largos y enigmáticos viajes, sobre los cuales en realidad sabemos muy poco, halla refugio en Londres, para, en compañía de algunas damas de origen aristocrático, sus discípulas, terminar su gran obra, en la que, con ayuda de los maestros de sabiduría, realiza la síntesis de todos los conocimientos y experiencias de vida, todo aquello que logró conquistar y salvar del olvido, todo aquello que enseñó en Adyar y en otros lugares del planeta.
"La Doctrina Secreta" fue preparada para un público espiritualmente dispuesto, pero los elementos más íntimos se reservaron para la escuela esotérica que, en un período de su existencia, mantuvo contacto con la Sociedad Teosófica. Tras la muerte de la maestra, mantener esa conexión resultó muy difícil debido a la aparición dentro de la Sociedad Teosófica de la llamada Iglesia Católica Libre, una tendencia de izquierdas y de modernizar las enseñanzas tradicionales, así como por la aparición dentro de la Sociedad Teosófica de la llamada Rama Dorada —una tendencia política de derechas— dentro de la cual nace la idea de conquistar el mundo por asalto y por la fuerza y de la rápida implementación en él de ciertos principios iniciáticos.
De la Iglesia Católica Libre surgen diversos movimientos: la antroposofía, la Escuela de los Arcanos, así como la Estrella de Oriente, encabezada entonces por el prodigio Krishna, hoy conocido como Krishnamurti, el más acerbo enemigo de todas las asociaciones de cualquier tipo, salvo, por supuesto, la suya propia, que ha sobrevivido hasta hoy en forma de una gran editorial internacional.
Dentro de la Rama Dorada surge y pasa a Europa una dirección llamada Logia Thule, sobre la cual ya existe bastante información, al menos exotérica, y que dio impulso y doctrina al movimiento político ahora llamado colectivamente "nacionalsocialismo" con todos los conocidos y tristes prólogos y epílogos resultantes de sus acciones».
[...] La tarea de la Sociedad Teosófica era, además de cambiar completamente los criterios de la vida para que la gente se vuelva hacia criterios eternos y superiores, crear, resucitar los grandes misterios. Esa es también nuestra tarea. Y gracias a la insistencia de HPB se creó una escuela esotérica con discípulos elegidos, especialmente preparados, etc., que fueron enseñados directamente por los grandes maestros Moria y Koot Hoomi y a quienes se dio la enseñanza para que pudieran transmitirla a la cadena siguiente, es decir, a nosotros. El problema fue que las personas que ingresaron en la escuela esotérica no fueron completamente puestas a prueba en cuanto al desinterés, la ambición, la avaricia. Y no fueron completamente probadas en la capacidad de sacrificio y ofrenda. Y sucedió que algunos miembros de la logia esotérica empezaron a abusar de los conocimientos recibidos. Y al salir o ser expulsados de la escuela esotérica, comenzaron a fundar sus propias corrientes, que seguían actuando dentro de la Sociedad Teosófica.
Y tristemente, el resultado del trabajo de la escuela esotérica, el resultado indeseable de aquellos miembros expulsados, es, por un lado, la Iglesia Católica Libre, Leadbeater, que siguió actuando como un estado dentro del estado y arrastró a los teósofos a los laberintos del falso cristianismo, del cristianismo esotérico, que ningún maestro más quiso sostener. Aunque inicialmente Leadbeater fue estudiante aceptado y fue instruido directamente tanto por Blavatsky como por los grandes maestros.
Y por extraño que parezca, de la dirección pseudoesotérica cristiana de la Iglesia Católica Libre nacen corrientes de izquierdas que más tarde llevaron también al comunismo. Entre ellas la pseudoantroposofía steineriana, enseñanza completamente robada a la escuela esotérica y a HPB y totalmente deformada por las teorías personales de Steiner. Por este hecho doy mi palabra: la antroposofía nunca fue un impulso de la jerarquía, nunca. Más bien fue un abuso, después de que Steiner abandonara la escuela esotérica de la Sociedad Teosófica y traicionara a Blavatsky.
Y la famosa Estrella de Oriente, intento fallido del avatar Krishnamurti, que se separa de la escuela esotérica, negándose a aceptar como base el servicio al bien común. Y de donde se toma una parte de la enseñanza de la escuela esotérica y se predica la llamada doctrina de la evolución individual: no se debe ingresar en ninguna organización, cada uno debe preservar la libertad y evolucionar individualmente, es decir, alcanzar ciertos grados ocultos. Es Krishnamurti quien habla de todos los asuntos, de la moral, etc., sólo en el plano individual. Y el problema es que esa negación de los impulsos colectivos, del trabajo colectivo, ocurrió después de que él no superó la prueba para ello. Cuando se suponía que debía tener casi un papel avatar, falló y a partir de entonces negó categóricamente todo lo que es trabajo colectivo al servicio de la humanidad.
Y la consecuencia más triste de la escuela esotérica de la Sociedad Teosófica: las enseñanzas distorsionadas de la gente expulsada de allí crean la famosa Rama Dorada, dentro de la cual nace la Logia Thule. El nazismo con todas sus consecuencias oscuras, destructivas y terribles. Donde la idea principal de la Rama Dorada y la Logia Thule fue: los misterios iniciáticos son buenos, para el bien de la civilización, pero la gente no sabe qué es bueno para ellos, hay que imponérselo por la fuerza. Y comenzó la distorsión, desde Platón hasta todos los momentos de la antropogénesis, cosmogénesis. Y la triste Segunda Guerra Mundial, que en realidad fue una guerra entre los hermanos de la luz y los hermanos de las tinieblas, la jerarquía de la luz y la jerarquía de la oscuridad. Mejor no detenerse en ello. Pero una de las consecuencias tristes que aún sentimos: que algunos símbolos íntimos, colores, formas, etc., fueron tan distorsionados por magnetismos destructivos que nosotros, que vinimos después de ellos (esto es la teosofía, en realidad), tenemos que sufrir, porque nos acusan de nazismo. Y las formas son iniciáticas; no se pueden cambiar, hay que limpiarlas ahora, purificarlas de toda esa carga que se despertó durante la Segunda Guerra Mundial y antes de ella.
Y tras esas tristes consecuencias que realmente dejó la escuela esotérica, HAL concluye:
«Las mandíbulas de hierro del siglo XX, con las que muchos soñaban y que trajeron tantas desilusiones, de una u otra manera trituraron hasta el polvo y llevaron al completo fracaso diversas formas de esoterismo. No solo las accesibles a la gente; pisotearon también el esoterismo más íntimo en el verdadero sentido de la palabra. La escuela esotérica, que sobrevivió y se mantuvo a pesar de todo, ya no crecía ni se desarrollaba, reprimida por la inercia de la Sociedad Teosófica, que durante medio siglo fue el único camino que conducía a sus puertas. Dado que la Sociedad Teosófica había estado largo tiempo en estado de decadencia y descomposición, la escuela esotérica cerró oficialmente sus puertas a mediados de 1950. Yo tenía 19 años en esa época. Y a pesar de que ya me formaban dentro de los cánones y leyes de la escuela esotérica, yo mismo durante largo tiempo no supe nada de eso. Sucedió que cuando la escuela cerró, yo, estando entonces en las filas de la Sociedad Teosófica y siendo ya el responsable de su sección argentina, celebré en mi interior ese cierre. Porque entonces me parecía que la misma escuela no era más que un misterioso refugio para viejos vegetarianos. A decir verdad, el hecho del cierre de la escuela nunca se dio a conocer públicamente. Y se podría incluso decir que la escuela murió en silencio mucho más silenciosamente que cuando nació».
[...] Espero que hayan entendido: hay una regla general de la jerarquía en todas las épocas y en todos los tiempos, especialmente en momentos de giro, en tiempos turbios, cuando se da el impulso para una nueva época y, consecuentemente con ese impulso, se intenta el resurgimiento de los misterios, sean pequeños o grandes o en esta o aquella forma. Siempre se necesita un intermediario, a través del cual esos misterios no solo puedan resucitar, sino transmitirse. No puede haber muchos intermediarios. El intermediario puede ser solo uno dentro de un siglo. Solo uno. Esa es la ley de la jerarquía. El intermediario puede ser solo una familia, un grupo, que se considera digno de merecer ese impulso y crear formas y modelos. Para ello, crear la llamada escuela de discipulado, entre comillas, que en el futuro conduciría a la escuela esotérica. Y en este sentido la ley es rigurosa y no ha tenido excepciones. Y así como el intermediario puede ser solo un grupo, una manada, un impulso, el intermediario mismo entre los maestros y los hombres, entre los misterios y los discípulos, también puede ser una única persona.
En el siglo XIX la tarea era la siguiente. Existe un canal para llevar a la gente a los misterios. Ese canal es la Sociedad Teosófica. Si ese canal se hace digno, se abre la escuela esotérica. Y si cualquier persona en este planeta quiere entrar en los misterios, debe ingresar en la Sociedad Teosófica. Solo a través de ese canal, solo mediante la admisión en la Sociedad Teosófica, en el siglo XIX se le abrieron las puertas a los misterios. Y también hubo un único intermediario entre maestros y discípulos en el siglo XIX: fue HPB. Para que más tarde los maestros reconocieran a los discípulos aceptados en Olcott, Besant, Leadbeater y muchos teósofos desconocidos (pero más dignos que Leadbeater y compañía Besant), era necesario que HPB estuviera viva. A través de sus llamados fluidos, su llamada aura. Y era necesario, si HPB moría, que surgiera una persona que pudiera cumplir la misma misión. Y el fracaso de la Sociedad Teosófica, esotéricamente, consistió en que esa persona no existió, una vez. Que nadie en ese sentido pudo reemplazar a HPB, ni siquiera Olcott. Porque eso es algo terrible, que implica mucho sufrimiento. Y que la Sociedad Teosófica no fue creada como canal de conducción. Y por eso, como escribe HAL, la escuela esotérica, así como se abrió, murió. Porque la Sociedad Teosófica, que fue su portadora, no logró crear un canal entre los hombres y preparar a la gente para ella. Preparar en términos de servicio, sacrificio, etc. Y es hecho conocido, sobre lo que HAL escribe en su biografía, que HAL fue el último discípulo de la escuela esotérica. Esta cerró en 1950, y HAL fue su último discípulo, aunque durante largo tiempo no lo supo.
Llegó un nuevo siglo, un nuevo milenio. Cada siglo, durante los últimos 25 años, la jerarquía da el impulso para intentar de nuevo. Y ahora, aunque a los miembros no se lo digamos para que no parezca vanagloria, etc., en el siglo XX el único canal hacia los maestros es la Nueva Acrópolis. Así como en el siglo XIX lo fue la Sociedad Teosófica. Esta es nuestra familia. El único canal y los únicos, en absoluto, a quienes se dio derecho a pasar las pruebas para merecer la escuela esotérica, son la Nueva Acrópolis. Y si cualquiera de los 4–5 mil millones de personas que viven en la Tierra quiere entrar en los misterios, debe llegar a la Nueva Acrópolis. Y pasar por todos los escalones, empezando por el programa blanco, el primer ciclo, y llegar a las Fuerzas Vivas. Porque para que alguien en la próxima vida pueda siquiera soñar con los misterios, el primer peldaño que debe merecer es las Fuerzas Vivas. Y las Fuerzas Vivas son ese eslabón de la cadena que faltó a la Sociedad Teosófica. Le faltó el largo proceso de verificación sobre el amor, el desinterés, la abnegación, el sacrificio y el servicio. Las Fuerzas Vivas son esa cadena de verificación.
[...] Lamentablemente, tampoco merecimos la escuela esotérica, eso es evidente, aunque el plazo se acercó. Porque para abrir una escuela esotérica se necesitan discípulos listos. Excepto HAL y Delia no los hay, ese es ya el fracaso. Y por eso ahora hay un gran sueño. El fracaso no es definitivo. No por nosotros, sino para que se pueda cumplir la misión (y sobre esa misión les leeré un poco de las cartas de los maestros), ahora hay que crear una escuela de discípulos. Hace falta que nosotros, ustedes y yo, seamos discípulos en el sentido más profundo y amplio de la palabra.
[...] La Nueva Acrópolis cumple para lo que fue la Sociedad Teosófica. Tengan en cuenta que cualquier familia, cualquier escuela de este plan, que es enviada al mundo como un impulso de los maestros, se somete, naturalmente, a pruebas. Para comprobar si es digna de continuar. ¿Y cuánto dura el ciclo de pruebas para una escuela? Siete años un ciclo de pruebas, luego se sacan conclusiones. Luego otros siete años, otro ciclo de pruebas, y se sacan conclusiones. Y me gustaría empezar con la carta que escribieron los maestros Koot Hoomi y Moria en el momento en que, en la Sociedad Teosófica, concluyeron los primeros siete años de pruebas. [...]
«El 17 de noviembre de este año vence el período de siete años de pruebas dado a la sociedad (hablan de la Sociedad Teosófica. Lo que les decían a ellos, nos concierne a nosotros de una u otra forma. O lo tenemos o no lo tenemos. – E.S.) desde su fundación, para predicar cautelosamente. Uno o dos de nosotros esperábamos que el mundo hubiera avanzado tanto intelectualmente, si no intuitivamente, que la doctrina oculta pudiera obtener reconocimiento intelectual e impulso para un nuevo ciclo de búsquedas ocultas. Otros, más sabios, como ahora parece (se refiere a otros maestros —los más sabios dentro de la gran logia blanca—. – E.S.), sostenían otra opinión. Pero se dio el consentimiento para la prueba. Sin embargo, estuvo condicionado a que el intento se llevará a cabo independientemente de nuestra gestión personal (esto lo escriben los maestros. – E.S.), que no debía haber intervención sobrenatural de nuestra parte. (Así mismo los maestros no intervienen directamente en nuestro trabajo. – E.S.)
Buscando, hallamos en América a un hombre apto para ser líder. Un hombre de gran coraje moral, desinteresado y poseedor de otras buenas cualidades. No era el mejor, era el mejor que se podía conseguir. (Se refieren a Olcott. – E.S.) Con él unimos a una mujer con dones excepcionales y maravillosos. Aun así, ella tenía grandes defectos personales. Pero tal como era, permaneció inigualable, puesto que no había en el mundo nadie más adecuado para ese trabajo. La enviamos a América (¡imaginen cómo trabajan! – E.S.), los juntamos y comenzó la prueba. (¿Tal vez nos juntaron a nosotros también? ¿Cómo si no? Lean entre líneas. – E.S.) Desde el principio a ella y a él se les hizo comprender que el resultado dependía totalmente de ellos mismos. Y ambos se ofrecieron para esa prueba por alguna recompensa en un lejano futuro. Como solía decir K.H., como soldados voluntarios para una causa desesperada. (También HAL se ofreció, y con él nosotros como soldados voluntarios para una causa desesperada. Escuchen atentamente. – E.S.)
Durante seis años y medio lucharon contra fuerzas tan desiguales que desanimarían a cualquiera que no trabajara con la desesperación de quien pone la vida y todo lo que le es querido en el esfuerzo supremo y desesperado. Su éxito no justificó las esperanzas de sus inspiradores iniciales, aunque fue fenomenal en ciertos aspectos. Algunos meses más y el plazo de la prueba concluirá. (Escuchen, esto también nos concierne. – E.S.) Si para entonces la situación en la sociedad con respecto a ellos (la cuestión de los hermanos —E.S.) no se habrá resuelto definitivamente o si no son excluidos del programa de la sociedad o aceptados en nuestros términos, esto significará el fin de los hermanos de todas las formas, colores, tamaños y grados. [...]»
Y no lo lograron. Y desde entonces, como prometieron los maestros, fue el último sobre los hermanos de todas las formas, todos los colores y todos los niveles. El esfuerzo fue suspendido hasta la Nueva Acrópolis, literalmente. Y en la Nueva Acrópolis aún está suspendido. Esto es lo que dicen, hasta la llegada de algún siguiente ciclo septenario, cuando, si las circunstancias son más favorables, entonces volveremos a hablar de si puede hacerse algo. Hasta ahora, por muchos esfuerzos que se hayan hecho, no se logró sacudir lo necesario, no se logró manifestar tal fuerza de pureza y sacrificio que se levantara esta prohibición. ¿Y por qué es importante el año 2000? Porque ese es el fin de ese ciclo de siete años que se pactó con HAL desde el principio. Puede que se haga, o puede que no; si lo merecemos, se podrá hablar de que, en alguna, aunque pequeña forma, los maestros vuelvan a tomar participación directa en la vida del mundo y del hombre, como lo hicieron en el siglo XIX. Pero eso aún hay que merecerlo.
[...] En realidad, si queremos entrar en una nueva época y dar impulso a la sexta subraza de la quinta raza, hay una idea básica: la hermandad de las almas salvará al mundo. La hermandad de las almas, que debemos despertar y trabajar en ella como sepamos y podamos, es una tarea respecto a nuestro deber en el mundo exterior. Y la hermandad de las almas dentro de ese núcleo que debe convertirse en portador de los misterios y portador de la verdad. Por extraño que suene, el criterio principal para llegar a ser portador de los misterios y de la futura escuela esotérica es la hermandad entre aquellos que ahora forman el núcleo de la escuela.
[...] No somos almas tan antiguas, preparadas, como las que rodeaban a HPB. Eso es evidente. Un ejemplo evidente —empezando por mí misma. Excepto HAL y Delia, todos estamos en la misma sopa. [...] Sí, somos almas pequeñas. Sí, somos débiles. No tenemos iniciados, no tenemos discípulos aceptados. Pero existe una gran cosa llamada vasos comunicantes. Es decir, detrás de nosotros hay grandes entidades. No solo HAL y Delia, sino grandes maestros. Y si la ocasión lo exige, y lo exigirá, eso es seguro, entonces cada pequeño discípulo, aun sin ser aceptado, puede convertirse en conductor de la fuerza de un gran alma antigua y venerable. Incluso sin serlo él mismo. Y si somos pequeños y no ancestrales nosotros mismos, podemos conducir la fuerza que no poseemos. Y en esto radica toda la esencia de nuestros misterios íntimos, toda la esencia de nuestra tarea. Por nuestras fuerzas solas, obviamente, no haremos nada. Pero convertirse en discípulo, es decir, convertirse en vaso, conductor del alma y la fuerza de alguien más alto y más verdadero —ahí está nuestra salvación y la salvación de la gente por la que trabajamos. Por tanto no solo la esperanza no se pierde, sino que en ello radica la esperanza; de lo contrario podríamos habernos colgado del primer árbol.
[...] La escuela de discipulado es una gran fuerza. Esa luz, de la que debemos ser conductores, eso es lo que es. [...] Eso da a toda la misión la fuerza para resistir y no ser llamada otra intentona fallida, como ocurrió con la Sociedad Teosófica inmediatamente después de la muerte de HPB. HAL ya se fue, nosotros aún nos sostenemos. Perdonen, pero eso es un gran progreso; eso no se ha visto antes en la historia. Gracias a que existe Delia. ¿Y luego qué? Hay que seguir creando la cadena, si no, adiós misión. El impulso de la sexta raza esperará Dios sabe cuánto. La gente volverá a revolcarse en su caos, en su confusión, sin criterios, sin muchas cosas…
[...] La misión teosófica, así como la nuestra, HAL nos lo ha dicho muchas veces, los maestros la llamaron una empresa desesperada. Y así también llamaron la misión de HAL —una empresa desesperada. Para que tomen conciencia de que todo lo que hacemos ahora es una empresa desesperada. Es el grito del que clama en el desierto. Leo, dice el maestro K. H.:
«¿Qué entendía yo por empresa desesperada? Esto indica lo siguiente. Si se consideran las grandes tareas que afrontan nuestros voluntarios teosóficos, sobre todo si se mira el número de fuerzas activas ya alineadas o que se están preparando para oponerse a ellos (aún no llegamos a eso, pero nos espera, ténganlo en cuenta. – E.S.), podemos equiparar la acción de los teósofos con esos esfuerzos desesperados emprendidos contra la abrumadora superioridad del enemigo, a los que se lanzan los verdaderos soldados en nombre de la gloria. Bien han hecho en ver un gran objetivo en la pequeña empresa de la Sociedad Teosófica. (También puedo decirles, como si los maestros nos dijeran: chicos, han hecho bien en entender que en las pequeñas empresas de la Nueva Acrópolis, en cualquier pequeño emprendimiento, dirección, cartel, hay un gran objetivo detrás, una empresa desesperada. – E.S.) Claro que si nosotros mismos hubiéramos tomado sobre nuestra persona su fundación y gestión, es muy posible que hubiera sido más perfecto y cometido menos errores. Pero no pudimos hacerlo. Y tampoco estaba en nuestros planes. La tarea fue dada a dos de nuestros agentes (lo mismo que HAL y Delia para nosotros —allí Olcott, Blavatsky; aquí HAL y Delia. – E.S.). Y se les permitió hacer todo lo que pudieran dadas las circunstancias, cualquiera que fuera lo que sucediera en el mundo exterior, la oposición del mundo exterior que fuera. Y se ha hecho mucho (lo mismo puede decirse de la Nueva Acrópolis. – E.S.) Bajo la superficie del espiritualismo se abre paso una corriente en expansión. Cuando salga a la superficie, su efecto será evidente. Muchas mentes, como la vuestra, ya reflexionan sobre la cuestión de las leyes ocultas, obligadas por vuestra obra, por vuestra agitación. Como vosotros, no se conforman con lo alcanzado hasta ahora y exigen algo mejor, más alto. Que esto os anime. (Como si nos dijeran, ¿no es así? – E.S.) La unión siempre da fuerza. Y como el ocultismo hoy se asemeja a una empresa desesperada, la unidad y la cooperación son necesarias. La unidad implica realmente la concentración de energías vitales y magnéticas contra las corrientes hostiles del prejuicio y del fanatismo».
[...] «Si por generaciones hemos preservado al mundo del conocimiento, de nuestro conocimiento, ha sido únicamente debido a su absoluta falta de preparación. Y si a pesar de las pruebas dadas este mundo todavía se niega a rendirse a la obviedad, entonces al final de este ciclo (se refiere al año 2000. – E.S.) nos retiraremos otra vez al aislamiento y a nuestro reino del silencio. [...] Innumerables generaciones han construido grandes templos de rocas inmutables, una torre gigante del pensamiento sin límites, donde habita y habitara el titán. Si hace falta, habitará uno, saliendo de ella solo al final de cada ciclo para invitar a los elegidos de la humanidad a cooperar con él y ayudarle a iluminar al hombre supersticioso. (Ese es el final de cada ciclo, cuando el "titán" debe salir si el terreno está preparado. – E.S.) Y continuaremos esa labor periódica. No permitiremos que nos confundan en nuestros intentos filantrópicos hasta que el fundamento del nuevo mundo, del pensamiento, esté construido tan firmemente que ninguna cantidad de oposición y de engaño ignorante, guiado por los hermanos de las tinieblas, pueda vencerlo. Pero antes de ese día del triunfo final, y vendrá, si trabajamos unidos, alguien debe ser sacrificado. Aunque solo aceptamos voluntarios. (Ahora hablan más de HPB. – E.S.) La ingrata tarea la humilló, la llevó a la destrucción, al sufrimiento y al aislamiento. Pero recibirá su recompensa en la vida futura, porque nunca somos ingratos».
Ahí está el problema. La cuestión no depende de nosotros, depende de ellos. Ellos luchan, no cesarán de luchar. Pero para aquel día (ellos saben cuándo llegará y luchan por él) se necesitan personas que sean sacrificadas, que luchen junto a ellos. Y esa es la tarea de la Nueva Acrópolis en el siglo XX. Y miren en qué contexto —esto ya es mi comentario—: el año 2000 es el año en que ese famoso titán en el gran templo (es simbólico, no me pidan que diga qué es exactamente; no lo sé, es un gran misterio) puede o está listo para salir, dar parte de cosas que jamás se han dado a la humanidad. Pero difícilmente saldrá, porque el terreno no está preparado.
Y piensen, en relación con esa gran tarea, ¡qué tonterías son nuestras dudas y debilidades! Hoy puedo, mañana no puedo; conseguir no-se-qué, conseguir esto otro, estaré o no estaré, dormiré o no dormiré, comeré o no comeré, sé trabajar con la gente o no sé, estoy en mi dirección o no estoy en mi dirección —¡qué idioteces! ¡Qué tonterías! Si la gente necesita cualquier noble superación de sí misma en nombre de la causa común, del bien común de la humanidad. Y nosotros nos quejaremos y aún preguntaremos: ¿lo haremos o no lo haremos, lo tenemos o no lo tenemos, tienen derecho a tratarnos así o no lo tienen, etc.? ¡Vean qué idiotez y estupidez es todo esto! Espero haberme expresado con claridad.
Cito más. Hablan de HPB, y les digo: esto que dicen de ella, digan lo mismo de HAL y de Delia, para entender un poco su gran sacrificio. Y adónde fueron esas personas y cómo se ofrecieron en sacrificio. Escribe el maestro K. H. Se refiere a HPB.
«Con dolor veo que la habitual inconsistencia de sus afirmaciones, especialmente cuando está agitada, y su comportamiento extraño, a vuestro juicio, la convierten en una transmisora muy indeseable de nuestros mensajes. (Cuando todo el mundo se volvió contra HPB y dijo que tenía muchos defectos y cómo podía dirigir la Sociedad Teosófica. Sigan escuchando. – E.S.) No obstante, queridos hermanos, tal vez la miren con ojos muy diferentes (y ahora miren a HAL y a Delia con ojos muy diferentes. – E.S.), si conocen la verdad. Si se les dijera que esta mente desequilibrada, el aparente sinsentido de sus discursos e ideas, su nerviosa excitación, en suma, todo lo que se considera perturbador de la tranquilidad de la gente sensata, cuyas nociones de moderación y buenas maneras se escandalizan por los extraños estallidos de su temperamento, y que les resulta tan desagradable, —si se les dijera que no es culpable de nada de ello. Aunque todavía no ha llegado el momento de consagraros totalmente a este misterio, que aún no estáis preparados para entender esta gran verdad, incluso si os la contaran, debido a la gran injusticia y ofensa que se le ha infligido, estoy autorizado a permitir que miréis tras el telón. Esa condición suya está estrechamente vinculada a su entrenamiento oculto en las criptas del Tíbet y es causada por haber sido enviada sola al mundo para preparar gradualmente el camino de otros. (Escuchen atentamente. – E.S.) Después de casi un siglo de búsquedas infructuosas, a nuestras cabezas les tocó utilizar la única posibilidad de enviar a una europea al suelo europeo para crear el eslabón de unión entre su país y el nuestro.
(Varios siglos buscaron y encontraron a HPB en el siglo XIX y a HAL en el siglo XX. Varios siglos buscaron para que, gracias a esas búsquedas se presentara HPB en el XIX y HAL en el XX y se fundaran la Sociedad Teosófica y la Nueva Acrópolis. ¿No es eso motivo para que hagamos menos tonterías? ¡Siglos buscaban! – E.S.)
¿Lo entienden? Por supuesto que no. Entonces, por favor, recuerden lo que ella trató de explicar y lo que ustedes aceptaron bastante bien de ella. Y es el hecho de los siete principios del ser humano perfecto. Ningún hombre ni mujer, a menos que sean iniciados del quinto círculo, puede abandonar la región de Bod-Lha (se refiere a la región de la Isla donde residen los Maestros. – E.S.) y volver al mundo entero. Al menos uno de sus satélites debe quedarse, por dos razones: la primera, para formar el enlace necesario, el conducto de transmisión; la segunda, como mejor garantía de que algunas cosas nunca serán divulgadas. HPB no es excepción a la regla».
Ni ustedes ni yo entenderemos jamás estos misterios que ahora se abren un poco. Un mensajero del tipo de HPB y del tipo de HAL, que ha sido preparado por los maestros (recordemos la biografía de HAL, recordemos una vez más lo que una persona tuvo que atravesar), no puede volver al mundo completamente, por entero. Una parte de su personalidad y de su persona, una parte de él permanece siempre donde están los maestros, y aparece como el Cristo crucificado. No puede relajarse. Una parte permanece entre ellos, porque hay que crear el vínculo entre la isla y el mundo de los hombres. Y él es el garante. Si alguna parte de los secretos que le son confiados se divulga, el mensajero muere. Y así permanece, por un lado, como rehén: si la misión falla, la karma cae sobre mí y mis hombros. Y por otro lado, como el único posible conductor.
Por eso se explica lo que les decía antes: no hay muchos conductores. A dos personas se las buscó durante siglos —HPB y HAL. Es una carga, una cruz tan pesada que no todos la soportan. ¡Y figúrense cómo estará Delia ahora, que la heredó sin haber sido preparada en las criptas! Y creo que eso, como mínimo, es motivo para que hagamos menos tonterías y pensemos menos en nosotros mismos.
[...] Esto también va por nosotros. A la Sociedad Teosófica no le salió, otra tentativa. Se lo dijeron a los teósofos, nos lo dicen a nosotros. Maestro Koot Hoomi, cartas de los maestros.
«Elementos fenomenales, de los que antes no se pensaba ni soñaba (repito, el año 2000 está conectado con esto. – E.S.) pronto comenzarán a manifestarse día tras día, con fuerza creciente constantemente y finalmente revelarán los secretos de sus acciones más íntimas. Platón tenía razón: las ideas gobiernan el mundo. Y cuando la mente humana consiga nuevos pensamientos (ojalá, depende de nosotros que la mente humana obtenga nuevos pensamientos en el año 2000. Dependió de los teósofos, pero no se logró. – E.S.), entonces, desechando lo viejo y estéril, el mundo comenzará a acelerar su desarrollo. Poderosas revoluciones surgirá de ello. Creencias e incluso Estados se desintegrarán ante su movimiento aspirante, aplastados por esa fuerza irresistible. Cuando llegue el momento, será tan imposible resistirse a su oleada como contener la corriente. Pero todo será gradual. Y antes de que esto suceda, debemos cumplir el deber que se nos ha impuesto. (Escuchen atentamente, hablan de nosotros. Debemos cumplir el deber que se nos ha impuesto. – E.S.) Barrer, en la medida de lo posible, más basura dejada por nuestros piadosos antepasados. Nuevas ideas deben ser sembradas en lugares limpios. (¿No les aclara esto la razón de las casas de vida? Cuantos más lugares limpios, más probable será que algo surta efecto. Nuestra tarea es crear lugares limpios, casas de vida, en las que se conserve todo lo puro en la naturaleza humana, en términos de estados morales, virtudes, etc., y todo lo puro en la sabiduría universal, todo lo puro en el código de honor. – E.S.) [...] Los grandes mahátmas desean que se inicie la hermandad de la humanidad, la verdadera hermandad mundial, que debe manifestarse por todo el mundo y que debe atraer la atención de las más altas mentes».
Esa es la tarea, esa es la empresa desesperada. Una hermandad mundial que debe manifestarse por todo el mundo; por eso la Nueva Acrópolis debe estar por todo el mundo, y lugares limpios, y atraer la atención de las más altas mentes desde fuera. No con ocultismo, no con fenómenos parapsicológicos, sino con hermandad, pureza, una nueva mirada al mundo, una nueva forma de vida. Si no atraemos la atención de las más altas mentes y nos quedamos dando vueltas entre nuestras cuatro paredes, se puede considerar que nuestra tarea no se cumplió. Es muy importante que lo recordemos. [...]